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Don't Starve

7.9| Basado en 1.1K valoraciones

En un mundo abierto generado de forma procedural, *Don’t Starve* te sumerge en una experiencia de supervivencia con un estilo visual de dibujos animados que contrasta con su atmósfera oscura y opresiva. Controlas a Wilson, un científico varado en una tierra salvaje y tenebrosa, donde tu única misión es mantenerte con vida el mayor tiempo posible. El juego exige gestionar tres indicadores críticos: hambre, salud y cordura, que se muestran en la parte superior de la pantalla. Cada uno representa un desafío constante: la falta de comida te debilita, las heridas de los enemigos te matan y la exposición a lo sobrenatural desencadena la locura, una de las formas más aterradoras de perecer. La jugabilidad se divide en ciclos de día y noche que alteran drásticamente el ritmo de la partida. Durante el día exploras el mapa, recolectas recursos como madera, piedras y plantas, y fabricas herramientas, armas y refugios. Pero al caer la noche, la visibilidad se reduce y criaturas peligrosas acechan en la oscuridad, desde ranas inofensivas hasta aves carnívoras y tentáculos que emergen del suelo. El combate se controla con el ratón, mientras que el resto de acciones se manejan con el teclado, creando una experiencia ágil pero exigente. La muerte puede sobrevenir de muchas maneras: hambre, desesperación o heridas mortales, y es permanente: al morir, pierdes todo el progreso y debes empezar de nuevo, lo que obliga a aprender de cada error y adaptar tu estrategia. Lo que hace único a *Don’t Starve* es su combinación de exploración, artesanía y un toque de horror roguelike. No hay una historia lineal que seguir; cada partida es un nuevo mundo que descubrir, lleno de secretos, biomas variados y eventos aleatorios. Su soporte para mods y el multijugador amplían la rejugabilidad de forma casi infinita. Con una estética que recuerda a Tim Burton y una banda sonora inquietante, el juego te mantiene en tensión constante mientras luchas por sobrevivir un día más. Es un título indie de culto, reconocido por su dificultad gratificante y su capacidad de atraparte desde el primer momento.

SupervivenciaMundo abiertoCrafteoRoguelikeMuerte permanenteExploraciónTerrorIndieDifícil2D

REQUISITOS MÍNIMOS

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CPUPentium 4 2.0 GHz / AMD Athlon XP 2000+GPURadeon HD 5450 / GeForce 210RAM1 GB RAMOSWindows XP/Vista/Windows 7/Windows 8
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Don't Starve

Don't Starve

En un mundo abierto generado de forma procedural, *Don’t Starve* te sumerge en una experiencia de supervivencia con un estilo visual de dibujos animados que contrasta con su atmósfera oscura y opresiva. Controlas a Wilson, un científico varado en una tierra salvaje y tenebrosa, donde tu única misión es mantenerte con vida el mayor tiempo posible. El juego exige gestionar tres indicadores críticos: hambre, salud y cordura, que se muestran en la parte superior de la pantalla. Cada uno representa un desafío constante: la falta de comida te debilita, las heridas de los enemigos te matan y la exposición a lo sobrenatural desencadena la locura, una de las formas más aterradoras de perecer. La jugabilidad se divide en ciclos de día y noche que alteran drásticamente el ritmo de la partida. Durante el día exploras el mapa, recolectas recursos como madera, piedras y plantas, y fabricas herramientas, armas y refugios. Pero al caer la noche, la visibilidad se reduce y criaturas peligrosas acechan en la oscuridad, desde ranas inofensivas hasta aves carnívoras y tentáculos que emergen del suelo. El combate se controla con el ratón, mientras que el resto de acciones se manejan con el teclado, creando una experiencia ágil pero exigente. La muerte puede sobrevenir de muchas maneras: hambre, desesperación o heridas mortales, y es permanente: al morir, pierdes todo el progreso y debes empezar de nuevo, lo que obliga a aprender de cada error y adaptar tu estrategia. Lo que hace único a *Don’t Starve* es su combinación de exploración, artesanía y un toque de horror roguelike. No hay una historia lineal que seguir; cada partida es un nuevo mundo que descubrir, lleno de secretos, biomas variados y eventos aleatorios. Su soporte para mods y el multijugador amplían la rejugabilidad de forma casi infinita. Con una estética que recuerda a Tim Burton y una banda sonora inquietante, el juego te mantiene en tensión constante mientras luchas por sobrevivir un día más. Es un título indie de culto, reconocido por su dificultad gratificante y su capacidad de atraparte desde el primer momento.

Mundo procedural

Cada partida genera un mundo único e inexplorado.

Muerte permanente

Un error puede acabar con tu progreso para siempre.

Artesanía compleja

Combina recursos para crear herramientas y sobrevivir.

7.9

PUNTUACIÓN GLOBAL